Aparecer en Google
La foto que no tienes: qué poner en su lugar
Decides si tu negocio se enseña o se explica, y con eso resuelves la foto: real de tu móvil con luz de día si se enseña, ilustración o nada si se explica, nunca una de banco de imágenes.
No tienes fotógrafo. Tienes el móvil, el mostrador, quizá una furgoneta con el logo un poco torcido. Vas a montar la web y llegas a la casilla de la foto, y ahí te paras: ¿pones lo que tienes, aunque salga regular, o buscas algo más bonito en internet, o dejas ese hueco vacío?
No es una pregunta de gusto. Es una pregunta de qué te conviene más a ti, según lo que vendas.
Lo que de verdad rompe la confianza no es la foto amateur
Una foto hecha con el móvil, con la luz que hay un martes por la mañana, no asusta a nadie. Lo que sí asusta es lo otro: la foto oscura tomada de noche con flash, el fondo lleno de cajas y cables, o, la peor de todas, una foto perfecta de un banco de imágenes que no es tu local ni tu producto.
Un cliente perdona el móvil. No perdona la mentira, aunque sea pequeña.
- Es tu producto o tu sitio, exacto, no una versión más bonita de otro parecido
- Con luz de día y tres intentos, la tienes en un minuto
- Envejece bien: cambias el escaparate, cambias la foto, sin depender de nadie
- Sirve cuando el negocio no tiene nada físico que enseñar: una asesoría, una clase online, una consulta
- No promete un aspecto que luego el cliente no encuentra al llegar
- Queda más cuidada si el resto de la web ya cuida el diseño y la tipografía
Cual elijo: Si vendes algo que se ve, un plato, un corte de pelo, una reforma, pon la foto real, aunque sea del móvil y un poco torcida. Si vendes algo que no se ve, una gestoría, una terapia, una clase por videollamada, usa una ilustración simple o directamente ningún elemento gráfico ahí. Inventar una foto de gente sonriendo en una oficina que no es la tuya es peor que dejar el hueco en blanco.
Dicho esto, si decides que sí, que tu negocio se enseña, la foto de móvil tiene su propio oficio. No es apuntar y disparar.
- 1Luz de día, nunca luz amarilla de noche
Acércate a una ventana o sal a la puerta. La luz de bombilla tiñe todo de naranja y el flash aplana el producto; la luz de día es la única que no necesitas corregir después. - 2Un objeto, un fondo limpio
Aparta lo que no vende: la caja registradora, el cable del cargador, la bolsa de la compra. Si el fondo es una pared o una mesa despejada, el producto es lo único que mira el cliente. - 3Tres tomas, te quedas con una
Muévete un paso a la izquierda, otro más cerca, una tercera algo más alto. Revisa las tres en la pantalla grande, no en la del móvil, y descarta las otras dos sin dudar. - 4Recorta, no encojas
Si el producto sale pequeño en medio de la foto, recórtalo para que ocupe casi todo el encuadre. Una foto recortada de cerca se ve más profesional que la misma foto entera y reducida.
Fíjate en algo: ese pie de foto no vende con adjetivos, "deliciosa", "artesanal", vende con un dato que solo tú puedes dar: cuándo sale del horno, cuánto hay que esperar. La foto real y el texto exacto se sostienen el uno al otro; una foto de stock con ese mismo texto quedaría en ridículo, porque el cliente esperaría ver esa tarta un martes y no la vería.
Esto es parte de lo mismo que se cuenta en Qué tiene que decir tu web el primer día: lo que sostiene a un negocio nuevo no es la vitrina más bonita, es la vitrina más cierta.
- Decidido si tu negocio se enseña (foto real) o se explica (ilustración o nada)
- Si se enseña: foto de móvil con luz de día, fondo limpio, recortada de cerca, con su pie de foto exacto
- Si se explica: ilustración simple o ningún elemento gráfico, nunca una foto de banco de imágenes con gente que no es de tu negocio
- Descartada para siempre la foto oscura, la de noche con flash y la que promete un local que el cliente no va a encontrar
Cuenta a qué te dedicas y esta tarde tienes web
Lo dices en una línea, como se lo dirías a un cliente, y te sale publicada. Gratis y sin tarjeta.
Crear mi web gratis