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Cobrar por WhatsApp

Pide lo justo para reservar, no todo lo que querrías saber

Un formulario de reserva solo necesita lo mínimo para confirmar la cita; todo lo demás se pide después, cuando el cliente ya está dentro.

Yodai · · 5 min de lectura

un formulario con dos campos y un botón, lo mínimo para reservar

Tienes el formulario de reserva delante y la tentación de añadir un campo más. Dirección, por si acaso. Cómo nos has conocido, que así sabes qué anuncio funciona. Presupuesto aproximado, para no perder tiempo con quien no puede pagarlo. Cada uno parece razonable por separado.

El problema es que no los rellenas tú. Los rellena alguien con el móvil en una mano y la otra ocupada, que ha entrado a reservar una cita, no a darte un informe de sí mismo. Casi nadie decide activamente no reservar. Lo que ocurre es que llega al sexto campo, piensa que ya volverá con más calma, y esa vuelta no llega nunca.

El precio de cada campo

Cada campo de un formulario tiene un coste, aunque no lo veas en ninguna factura. Es el segundo que tarda en decidir qué escribir, el paso extra antes de terminar, la duda de si hace falta o si puede saltárselo. Cuanto más al principio del proceso, más caro sale ese coste, porque el cliente todavía no tiene ningún compromiso contigo. No ha pagado nada, no ha hablado contigo, no le debe nada a la relación. Lo único que le sostiene ahí es la ganas que tenía cuando entró, y esas ganas se gastan campo a campo.

Por eso la pregunta no es "¿me sirve este dato?". Casi todos sirven. La pregunta es "¿lo necesito para que la reserva se cierre, o lo necesito para trabajar después?". Son dos momentos distintos y conviene no mezclarlos en la misma pantalla.

Formulario largo o formulario corto en el primer paso
Todo de golpe
  • Nombre completo, teléfono, email, dirección, cómo nos conociste, presupuesto, comentarios
  • Parece más completo para organizarte tú
  • El cliente ve seis o siete campos antes de poder confirmar nada
  • Quien duda un poco lo deja para "luego"
Solo lo imprescindible
  • Nombre, un contacto (teléfono o email) y qué necesita, en una línea
  • Se rellena en menos de un minuto, de pie, con una mano
  • El resto de datos se piden después, ya con la cita puesta
  • Quien reserva así ya está dentro; el resto es conversación, no formulario

Cual elijo: Para el primer contacto, formulario corto siempre. El largo solo se justifica cuando el dato es imprescindible para saber si puedes atender: por ejemplo, la fecha exacta en un alquiler de material, porque sin eso no sabes si hay disponibilidad.

Lo que sí hace falta, pero más tarde

Hay datos que necesitas de verdad para hacer el trabajo: la dirección si vas a domicilio, la talla si vas a cortar un vestido, las alergias si vas a cocinar. Ninguno de ellos hace falta para que el cliente decida reservar. Hacen falta para que tú prestes el servicio, que es un momento posterior y con otra disposición de ánimo: el cliente ya reservó, ya está comprometido, y responder dos preguntas más por teléfono o por WhatsApp no le cuesta nada, porque ya no está decidiendo si confiar en ti. Ya ha confiado.

Separar estos dos momentos es lo que hace que el formulario de entrada pueda ser corto sin que a ti te falte información para trabajar.

Qué se pide y cuándo
  1. 1Al reservar
    Nombre, un contacto y una frase de qué necesita. Nada más. El objetivo único de este paso es que la cita quede puesta.
  2. 2Al confirmar
    Ahora sí: dirección, talla, alergias, hora exacta si hay varias franjas. Se pide por WhatsApp o por correo, no obliga a volver al formulario.
  3. 3Después del servicio
    Si quieres pedir una reseña o un dato para marketing, pídelo aparte, cuando ya ha vivido la experiencia. Mezclado con la reserva, solo resta.

El formulario que necesitas hoy

Si quieres revisar el que ya tienes, coge cada campo y hazte una sola pregunta: sin este dato, ¿podría igualmente confirmar la cita? Si la respuesta es sí, ese campo sobra en el primer paso, por útil que te parezca. Vale para "cómo nos has conocido", vale para "presupuesto aproximado", vale para casi todo lo que no sea nombre, contacto y qué quiere.

Esto no compite con dejar clara tu oferta antes de que alguien llegue al formulario: de eso habla Qué tiene que decir tu web el primer día. Aquí el tema es distinto: una vez que la persona ya decidió reservar, cuántos obstáculos le pones antes de dejarla pasar.

Un formulario de reserva reducido a lo esencial, para una peluquería
Nombre Teléfono ¿Qué te apetece hacerte? (opcional, una línea) [Reservar cita] Sin campo de email, sin dirección, sin "cómo nos conociste". Si hace falta la dirección porque el servicio es a domicilio, se sustituye "¿Qué te apetece hacerte?" por "¿Dónde te viene bien?", pero se mantienen solo tres campos.
Pedir el presupuesto antes de saber si hay hueco
Un caterer que pide en el mismo formulario número de comensales, presupuesto, dirección exacta, fecha y alergias, antes de confirmar siquiera que tiene esa fecha libre, está haciendo trabajar al cliente para una reserva que igual ni siquiera puede aceptar. El orden correcto es al revés: primero confirmas que puedes esa fecha con un dato mínimo, y solo después, ya con la cita reservada, pides el detalle que necesitas para organizar el servicio.

En Yodai tus clientes piden hora desde tu web y tú confirmas desde el panel. Mira cómo funcionan las reservas online para tu negocio.

Lo que te llevas
  • El formulario de reserva se queda en tres datos: nombre, contacto y qué necesita
  • Todo lo que hace falta para trabajar (dirección, talla, alergias, hora exacta) se pide después de confirmar, no antes
  • Antes de añadir un campo nuevo, se pregunta si sin él la cita podría igualmente cerrarse

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