← Blog

Poner precios

El precio: ¿lo enseñas o hay que preguntar?

Si tu precio es siempre el mismo, va en la ficha sin rodeos; si depende del caso, das un rango y un ejemplo real, nunca un silencio.

Yodai · · 4 min de lectura

una etiqueta de precio colgante, enseñar el precio o no

Escribes la ficha de tu servicio y llegas al precio. Un impulso te dice que lo pongas, para no perder el tiempo de nadie. Otro te dice que lo escondas, que pongas consulta precio y así no se va nadie antes de hablar contigo.

Los dos impulsos suenan razonables. Pero solo uno acierta casi siempre, y lo que decide cuál es muy concreto: si tu precio es siempre el mismo o si cambia según a quién le vendas.

El precio que no cambia, se dice

Si cortas el pelo, das una clase de pilates o revisas un aire acondicionado, tu precio no depende de quién entra por la puerta. Es el mismo el lunes que el viernes, para el vecino que para el que viene de fuera del barrio.

Ahí esconder el precio no filtra nada. Solo añade un paso: el cliente tiene que escribirte, esperar tu respuesta, y solo entonces decidir. Muchos se cansan antes de llegar a esa decisión y se van a la ficha de al lado, la que sí lo dice.

Precio fijo en la ficha o consulta precio: cuándo cada uno
Lo dices en la ficha
  • El servicio es el mismo para todos, cambie poco o nada según el cliente
  • Quien entra ya sabe si puede pagarlo antes de escribirte
  • Cada duda de precio resuelta a la primera es un mensaje menos que contestar
Pides que te escriban
  • El precio depende de datos que aún no tienes: metros, cantidad, alcance del trabajo
  • Dar un número sin esos datos sería mentir por exceso o por defecto
  • La respuesta llega con un rango o un ejemplo real, nunca en blanco

Cual elijo: Si tu servicio no varía de un cliente a otro, lo dices. Escóndelo solo cuando de verdad no puedes saber el precio sin preguntar, y aun así das un rango, nunca un silencio.

El miedo más común es que la competencia vea tu precio y te lo copie, o te lo baje. Pero tu competencia ya lo sabe, o lo averigua en un minuto escribiéndote como si fuera cliente. El que no lo sabe, y el que de verdad importa, es tu cliente.

Esconder el precio tampoco separa a los que van en serio de los curiosos. Separa a los que tienen prisa, que se van, de los que tienen paciencia para escribir y esperar. Y tener prisa no es lo mismo que no tener intención de comprar.

Así se escribe un precio fijo
Corte y peinado: 18 euros. Con lavado y secado: 24 euros. Coloración completa, desde 45 euros según largo. Reserva tu hora en el botón de abajo, sin llamar.

Cuando el precio sí depende de cada caso

Una reforma de baño no cuesta igual en diez metros que en cuatro, ni con plato de ducha de serie que con uno a medida. Ahí el precio real no existe hasta que conoces el caso concreto.

Pero depende a secas es la peor respuesta que puedes dar en una web. Depende, sí, y además: un rango con el caso más barato y el más caro que hayas hecho, y un ejemplo real desglosado para que el cliente entienda de qué depende exactamente.

De qué se compone el precio de una reforma de baño (ejemplo real)
Mano de obra45%
Materiales40%
Imprevistos y retirada de escombros15%

Ese desglose vale más que un consulta precio vacío. Le dice al cliente por qué no hay un número único, y qué puede mover para que el suyo baje: menos materiales de gama alta, por ejemplo, o una fecha con menos imprevistos de obra.

Y en cuanto tengas los datos de su caso, el presupuesto no se lo das por teléfono ni te lo guardas para la visita: se lo mandas con precio cerrado y un enlace de pago, como ya viste en Que te pidan presupuesto sin llamarte primero y en Un presupuesto no va en el catálogo: se cobra con su propio enlace.

Cuando tienes las dos cosas a la vez

La mayoría de negocios no son puramente uno u otro. Una peluquería tiene el corte, que cuesta siempre lo mismo, y la coloración a medida, que depende del pelo que llegue. Un estudio de diseño tiene el logo básico con precio cerrado y el rediseño completo de marca que hay que valorar.

En ese caso no eliges entre enseñar o esconder: enseñas lo que es fijo, y para lo que varía dejas un botón claro de pedir presupuesto, sin mezclar los dos en la misma línea de precio. Que el cliente vea de un vistazo qué parte puede reservar ya y qué parte necesita hablar contigo.

El error que sale caro
Poner consulta precio en un servicio que en realidad es siempre el mismo. Se hace por miedo o por costumbre, no porque el precio varíe de verdad. El cliente lo nota, entiende que le vas a cobrar según le veas la cara, y no escribe.

En Yodai la tienda va en el plan gratis, con catálogo, carrito y pedidos. Mira cómo crear tu tienda online gratis.

Lo que te llevas
  • Si tu servicio es igual para todos, el precio va en la ficha, sin rodeos.
  • Si depende del caso, das un rango y un ejemplo desglosado, nunca un silencio.
  • Si tienes las dos cosas, separas lo fijo de lo que necesita presupuesto, sin mezclarlas.
  • Revisa hoy tu ficha: si dice consulta precio sin que el precio varíe de verdad, cámbialo.

Cuenta a qué te dedicas y esta tarde tienes web

Lo dices en una línea, como se lo dirías a un cliente, y te sale publicada. Gratis y sin tarjeta.

Crear mi web gratis

Te puede interesar