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Lo que no debes inventar en la descripción: precios, reseñas y promesas que luego cuestan caro
Sales sabiendo qué tres datos no debes inventar nunca en tu web, precio, reseñas y promesas, y qué escribir en su lugar sin perder ni un cliente por ello.
Escribes "desde 12€" porque suena mejor que el precio real. Pones una reseña de cinco estrellas porque el hueco en blanco incomoda. Prometes "respuesta en 5 minutos" porque en algún sitio leíste que eso vende. Nada de esto cuesta escribirlo: son treinta segundos y una web que parece más redonda.
Todo esto cuesta mantenerlo. El precio inventado lo tienes que cobrar el día que alguien lo señala con el dedo. La reseña inventada la tienes que sostener el día que alguien pregunta quién es esa persona. La promesa inventada la tienes que cumplir el día peor de tu semana, no el mejor. Y ese día siempre llega antes de lo que crees.
El precio que no vas a cobrar
Un ejemplo real: una peluquería pone "corte desde 12€" en la web porque es lo que cobra a un niño de seis años. El cliente que llega es un hombre adulto y el corte le sale por 18€. No ha mentido con mala intención, pero el cliente ya llegó con un número en la cabeza, y ese número era falso para su caso.
Lo que pasa después son dos caminos, y los dos salen caros. O cobras los 12€ que anunciaste y pierdes seis euros en cada corte de adulto, o cobras los 18€ reales y el cliente siente que le han enredado. Ninguno de los dos es peor que el tercer camino, que es el que casi nadie prueba: escribir el precio que de verdad vas a cobrar a la mayoría, aunque sea menos vistoso. Sobre cómo se pone ese precio sin rodeos ya hablamos en otro artículo; aquí el punto es más simple: el número que enseñas tiene que ser el que vas a defender en persona.
La reseña que no existe
Escribir una reseña de un cliente inventado, con nombre y foto de banco de imágenes, parece un atajo cuando aún no tienes ninguna real. El problema no es solo ético: es que en un pueblo, un barrio o un grupo de WhatsApp del sector, alguien reconoce ese nombre o esa cara, y entonces no es que dude de la reseña, es que empieza a dudar de todo lo demás que dice tu web.
Lo que de verdad protege es lo contrario de lo que parece: si aún no tienes reseñas, no pongas ninguna. Una web sin sección de opiniones no genera desconfianza; una sección de opiniones con tres reseñas que suenan a escritas por la misma persona, sí. Y conseguir la primera reseña real es más rápido de lo que parece: se pide en persona, al cliente que salió contento, en el momento en que sale contento, no dos semanas después por un mensaje automático que ignora.
La promesa que no se sostiene todos los días
"Entrega en 24 horas." "Te contesto al momento." "Presupuesto en el día." Son frases que se escriben pensando en el día bueno: el día que no hay cola, no hay imprevisto, no hay proveedor que falla. El problema es que la promesa no la lees tú en tu mejor día, la lee el cliente, y la aplica al día en que él te escribe, que puede ser cualquiera.
La regla que evita el disgusto es sencilla: prometes lo que cumples en tu peor día razonable, no en tu mejor día. Si normalmente entregas en 24 horas pero algún lunes se te acumula y tardas 48, la promesa correcta es "48 horas", no "24". Sobra el margen la mayoría de las veces, y eso se vive como cumplir de más, que es la mejor sensación que puede llevarse un cliente. Prometer de menos y a veces fallar es justo la sensación contraria.
- Suena más atractivo en la web: "entrega en el día", "respuesta inmediata"
- Se cumple solo cuando todo sale bien, que no es siempre
- Cuando falla, el cliente lo vive como un incumplimiento, aunque sea la excepción
- Suena más comedido: "entrega en 48 horas", "respuesta en el día"
- Se cumple prácticamente siempre, y a veces se cumple con margen de sobra
- Cuando llegas antes de lo prometido, el cliente lo recuerda como algo a tu favor
Cual elijo: Elige siempre prometer el peor caso razonable: es la única promesa que puedes sostener en cada pedido, no solo en los buenos. La excepción es cuando ya llevas meses de datos reales y sabes que tu peor caso también es rápido; entonces el margen se puede recortar, pero con datos, no con optimismo.
- No hay precio en tu web que no estés dispuesto a defender en persona, tal cual está escrito
- Si no tienes reseñas reales todavía, no hay ninguna en la web; se pide la primera al cliente satisfecho, en el momento
- Toda promesa de plazo o de trato está pensada para tu peor día razonable, no para el mejor
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