Aparecer en Google
Qué mira Google cuando entra en tu web
Sales sabiendo qué cuatro cosas concretas revisa Google en tu web, el título, la velocidad, que los datos cuadren en todas partes y que el texto sea texto de verdad, y en qué orden arreglarlas.
Escribes bien, pones fotos decentes, y aun así tu web no aparece cuando alguien busca lo que tú haces. La tentación es pensar que falta un truco: meter la palabra clave veinte veces, poner un texto oculto, comprar no sé qué paquete de "posicionamiento". No hace falta nada de eso.
Google no lee tu web como un robot que cuenta palabras. La lee como alguien que decide, en un segundo, si merece la pena enseñártela a ti antes que a la del vecino. Y para decidir eso mira cosas muy concretas, no magia: qué dices, qué tan rápido se ve, y si lo que cuentas coincide en todos los sitios donde apareces.
Lo primero que lee, antes que el resto
Antes de entrar en tu web, Google ya ha leído dos frases tuyas: el título de la pestaña y la línea que sale debajo, en gris, cuando alguien busca. Eso se escribe una vez, en el código de la página, y es lo único que tienes garantizado que se va a leer entero, aunque nadie llegue a abrir la web.
Si ese título dice "Inicio" o el nombre de tu negocio a secas, no le estás diciendo nada a nadie. Si dice qué haces y dónde, y coincide con lo que alguien ha tecleado en el buscador, eso pesa mucho más que cualquier adorno de diseño.
Lo que tarda en abrirse
Google mide cuánto tarda tu página en verse entera, sobre todo desde un móvil con datos, no con el wifi tranquilo de la oficina. Si tarda mucho, pasan dos cosas a la vez: la persona se va antes de leer nada, y Google apunta que esa web hace perder tiempo a quien la abre, así que la enseña menos.
Lo que más pesa casi siempre no es el texto ni el diseño: son las fotos subidas tal cual salen del móvil, sin comprimir. Una web de texto sencillo puede pesar como un mensaje; con tres fotos de la cámara sin tocar, pesa como treinta.
Que diga lo mismo en todos los sitios
Google cruza lo que pone en tu web con lo que pone en tu ficha de Google Business, en tus redes, en cualquier directorio donde aparezcas. Si en un sitio el teléfono termina en 34 y en otro en 43, o un sitio dice que cierras a las ocho y otro a las nueve, Google no da por hecho cuál es el bueno: desconfía de los dos y enseña menos a ambos.
Esto no es un adorno, es una comprobación de cinco minutos. Antes de tocar nada más en tu web, revisa que dirección, teléfono y horario digan exactamente lo mismo ahí y en tu ficha de Google.
Que no lleve meses parada
Una web que no cambia nunca manda una señal: que el negocio tampoco. Google visita tus páginas de vez en cuando para ver si hay algo nuevo, y si nunca lo hay, empieza a visitarte menos veces y a mirarte con menos atención cuando llega.
No hace falta escribir cada semana ni llevar un blog si no te sirve para nada. Hace falta que, cuando algo cambie de verdad en el negocio, cambie primero en tu web: un precio, un horario, un servicio nuevo que has empezado a ofrecer.
Que el texto sea texto, no una foto con letras
Hay una última cosa que Google mira y que casi nadie cuenta: si tu web se puede leer sin verla, es decir, si el texto existe de verdad en el código o si todo son fotos con letras dibujadas encima. Un cartel hecho imagen lo lee cualquier persona con ojos, pero Google no.
Si el nombre de tu servicio, el precio o la dirección están metidos dentro de una foto, un cartel bonito, una carta escaneada, para Google esa parte de la página está en blanco. Lo mismo que cuentas en la foto, escríbelo también como texto normal, aunque se vea más soso.
- Google lo ve la próxima vez que pasa
- Queda escrito para quien llegue dentro de un año
- Cuesta dos minutos si la web es sencilla
- Lo ven quienes te siguen hoy, nadie más
- Se pierde en el scroll a los pocos días
- Google apenas mira ahí
Cual elijo: Apunta primero en la web. Las redes sirven para avisar de algo puntual y que caduca, una oferta de tres días,; lo que dura, como un precio o un horario nuevo, vive en la web.
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- Un título y una descripción que dicen qué haces y dónde, no un nombre a secas
- Las fotos comprimidas antes de subirlas
- Teléfono, dirección y horario iguales en la web y en la ficha de Google
- El texto importante escrito de verdad, no metido dentro de una foto
- El hábito de cambiar la web primero, antes que las redes, cuando algo cambia de verdad
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